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Club empresarial despierta curiosidad de estudiantes
El Nuevo Herald KETTY RODRIGUEZ Olvidar
las penurias, una vida incómoda y llena de restricciones económicas, es
la aspiración de Doris Bakana, un estudiante de 16 años que se esfuerza
por tener su propio negocio, aun antes de recibir el diploma de
secundaria. Hace un año se mudó a Miami y vive con su madre en
una casa que comparte con otras personas, en un barrio pobre. ''Quiero ser mi propio jefe'', afirmó con serenidad
el adolescente canadiense, cuyo deseo es operar una compañía de
servicios de limpieza. Y quizá lo pueda hacer, especialmente después de
haber sido elegido entre los 15 estudiantes que participan en el primer
''Club de Empresarios'', que funciona en la escuela secundaria North
Miami Beach. ''El propósito es que inicien sus negocios con
nuestra guía y ayuda'', comentó Chris Brignolle, el director del Club y
representante de la Fundación Nacional de Enseñanza Empresarial (NFTE),
del sur de la Florida. La organización, sin fines de lucro, tiene su sede en
Nueva York y oficinas en 21 estados del país. Su misión consiste en ''despertar
la creatividad empresarial'' de los jóvenes, porque cada uno ``puede
encontrar el camino hacia la prosperidad''. Para formar parte del Club, que funciona en horas de
la tarde, los estudiantes debían tener listo un plan de negocios. Con
fondos cooporativos que gestionó la NFTE, el Club entregó a cada
estudiante $500 para comprar materiales, un espacio en la Internet e
inventario, así como derechos de registro y licencia. Y también para
pagar a una maestra. ''Disfruto mucho la aventura de adentrar a estos
jóvenes en el mundo de los negocios, y de ayudarlos a trabajar desde ya,
en su propia empresa'', expresó Kim Davenport, la educadora experta en
negocios, informática y tecnología. Los estudiantes comienzan a manejar términos de
finanzas, mercadeo, demografía y hasta los códigos de vestuario y
actitud necearios para convertirse en grandes empresarios, explicó
Davenport. ''Todos tienen una idea o visión de lo que quieren
hacer, pero no saben cómo. Y aquí estamos para enseñarles el proceso'',
agregó la educadora, que también ha tenido su propia compañía. Los estudiantes del Club tienen además la oportunidad
de escuchar a empresarios que, voluntariamente, les dan información y
valiosos consejos para triunfar. ''Ustedes tienen mucha suerte, porque a una edad muy
temprana pueden recibir las herramientas para ser exitosos'', manifestó
David Suárez, un empresario de 35 años que hace pocos años y después de
haber obtenido dos títulos universitarios, descubrió que podía hacer su
propio negocio. Al ser dueño de una compañía de consultoría, Suárez
habló a los estudiantes de su propia experiencia, los riesgos y pasos
que siguió para convertirse en el empresario que es hoy día. ''Utilicen
mi cerebro'', les insistió. Jennifer Buddin, de 30 años, no tenía ninguna
experiencia cuando creó la empresa que 10 años más tarde la convertiría
en la dueña y editora de un libro de servicios especialmente dirigido a
mujeres, y que tiene franquicias en varias ciudades del país. ''Quiero inspirarlos y mostrarles la forma de lograr
sus sueños si siguen los pasos correctos y obtienen la ayuda adecuada'',
comentó Buddin, quien también habló con los estudiantes del Club. A los 16 años, Crystal Blair es dueña de Printed
Publications United, concebida para hacer todo tipo de diseños e
imprimir desde tarjetas y volantes hasta revistas y libros. Con la ayuda del Club, comenzó hace poco, y ya ha
tenido a dos clientes, pero Blair ''no quiere depender económicamente''
de una sola fuente de ingresos, y menos sabiendo que su familia no tiene
recursos económicos suficientes. ''El trabajo puede fluctuar, y
por eso quiero estudiar enfermería. Quiero ser empresaria, pero necesito
un respaldo y por eso iré al college'',
afirmó la estudiante, que vive con su madre y dos hermanas. |
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